martes, 19 de noviembre de 2013


Efecto Mozart como influencia en la vida cotidiana en personas con discapacidades o enfermedades crónicas.
Según algunos científicos, el efecto Mozart tiene grandes beneficios sobre el ser humano, como ayudar a desarrollar la inteligencia de los niños, atenuar los efectos de algunas determinadas enfermedades crónicas como el alzheimer, etc. Todo escuchando la música de este gran compositor.


Lograr a través de este blog que las personas tengan acceso a la información del efecto Mozart y con ella lograr la práctica diaria de estas melodías en su vida, para la estimulación cerebral, comprensión, atención, aprendizaje significativo tanto en personas con alguna discapacidad intelectual o física ya que con algunas enfermedades, la música de Mozart hace maravillas, llegando a tener unas mejorías temporales



                
 Valores:



 Impulsar a las personas a que usen la música de Mozart, para activar áreas del cerebro que otros tipos de música no pueden activar, como la mayoría de las que escuchan actualmente.Esta explicación provenía de las pruebas que realizaron y que demostraban que la música de Mozart activa las áreas del      cerebro relacionadas con las emociones.

La música como instrumento curativo

La música se ha convertido en un instrumento curativo para un creciente número de enfermedades o trastornos cerebrales graves que son poco accesibles a terapias más convencionales. Las sonatas de Mozart –un reconocido equilibrante neurofisiológico– forman parte del tratamiento de niños con parálisis cerebral o autismo; las canciones tradicionales se emplean para estimular la memoria en enfermos de Alzheimer y el canto gregoriano ya suena con normalidad en las consultas de psiquiatras, neonatólogos, cardiólogos o educadores carcelarios.


“El sonido musical llega a rincones del cerebro que no alcanza el lenguaje, toca emociones inabordables de otra forma –afirma el doctor Antoni Bulbena, psiquiatra del Hospital del Mar y concertista de guitarra clásica–. Un estudio publicado por la revista Nature demostró que la sonata 448 de Mozart modifica la respuesta de un enfermo en coma y puede normalizar una crisis epiléptica. Lo llaman el efecto Mozart´´.
“La música de Mozart es capaz de restablecer en el ser humano la armonía perdida –explican–. Es una composición que se acompasa con los ritmos fisiológicos y neurovegetativos de un niño´´.
la validez de la música como estímulo y ayuda, se considera muy eficaz para niños con síndrome de Down, y, muy especialmente, al tratar a personas con autismo inteligentes, afectados por el síndrome de Savant. “Esos niños (un 10% de las personas con autismo) tienen alterado el hemisferio cerebral izquierdo, y la música les permite desarrollar el derecho, que se ocupa de la creatividad y la intuición”


Escuchando un concierto, y sin haber estudiado nada de música, un niño con autismo inteligente de 5 años puede reproducir la composición sin saltarse una nota. “La música les organiza el área cerebral que les permite relacionarse socialmente –añade–. Esos niños te pueden decir, casi sin pensar, cuántos segundos tiene la vida de un hombre de 85 años, o en que día de la semana caerá el 4 de marzo del 2070. La música y la pintura son su contacto con el exterior´´.

Estimulaciòn Temprana


La música de Wolfgang Amadeus Mozart, ingeniosa y simple a la vez, posee propiedades únicas por lo que funciona mejor que la de otros compositores, dando origen a la expresión Efecto Mozart. En los últimos años, se han realizado numerosos estudios analizando el fenómeno. Los ritmos, las melodías y sobre todo las frecuencias de los patrones únicos en sus composiciones estimulan y potencian las regiones creativas y motivadoras del cerebro. Esta música, misteriosa y accesible a la vez, que por sobre todo no contiene astucia, produce un efecto dual que beneficia enormemente a los bebés: los relaja y los mantiene atentos al mismo tiempo, siendo este el mejor estado para el aprendizaje.

Además es sabido que la música puede reflejar las emociones de los niños, medio comprendidas y que los ayuda a aprender a expresar lo que sienten. La música habla un lenguaje que los niños entienden instintivamente. Por ello, darle a nuestros hijos la posibilidad de crecer y aprender rodeados de música es darles un legado invalorable para su desarrollo.